Desde que en la Edad Moderna se empezó a fortalecer el Estado-Nación y sobre todo tras la Revolución Francesa, esta forma de organización política parecía casi intocable.
En la etapa de la Guerra Fría el mundo estaba dividido en zonas de influencia. Es decir, cada superpotencia se encargaba de defender a los estados amigos. Los problemas se producían en la periferia, donde no estaba clara la influencia de una u otra superpotencia.
El nuevo orden mundial y la Globalización Económica han ido reduciendo la independencia de los estados. Las guerras de Afganistán y de Irak nos hicieron ver lo ficticia que podría ser la independencia dichos Estados-Nación.
Así, en Afganistán la causa era el intento de captura de un terrorista a gran escala: Ben Laden. En Irak el motivo era la posible posesión (que luego se vio falsa) de armas de destrucción masivas. Es decir en ambos casos la excusa era que estos estados amenazaban a otros.
En Libia la mentira se ha hecho más sofisticada, pero a la vez la justificación para la guerra es mucho más débil. Libia es un Estado-Nación con un gobierno de más de cuarenta años de legitimidad, donde unos informes no corroborados de masacres han servido para que occidente brinde su apoyo a unas milicias rebeldes, falseando una resolución de la ONU sobre la zona de exclusión aérea y usando los aviones de OTAN, no para implementar dicha zona de exclusión, sino como fuerza aérea de los rebeldes contra las tropas del Gobierno de Libia.
Pero como a pesar del apoyo aéreo los rebeldes no avanzan, mucho nos tememos que la OTAN use una nueva excusa: La excusa de un corredor humanitario para atacar con tropas terrestres al ejército libio.
Es decir, con mentiras y trampas están pisoteando al gobierno de un estado soberano con más de cuarenta años de legitimidad a sus espaldas. Nos guste más o menos su forma de gobierno, la comunidad internacional no tiene derecho a intervenir en un estado a menos que suponga una amenaza internacional, y Libia no era tal amenaza.
Y respecto a España me parece repugnante que el Gobierno y el Partido que hizo una bandera de el “No a la Guerra”, durante la intervención de George W. Bush en Irak haya dado un giro de ciento ochenta grados en su política.
En concreto, me repugna escuchar a la Ministra de Defensa Carmen Chacón en el Congreso de los Diputados como defiende la continuidad de dos meses más de ataques a Libia, un corredor humanitario que puede ser tan falso como la zona de exclusión aérea y que encima nos de lecciones sobre que estado es legitimo y cual ha perdido su legitimidad.
Los primeros que están pisoteando una política internacional soberana e independiente son Carmen Chacón y el Presidente Zapatero, convirtiendo a España en una marioneta de Francia, Inglaterra y Estados Unidos.
Fdo.: Juan José Suárez Sánchez.