Hoy en día no me encuentro
en primera línea política y ello me
confiere la libertad de observar los toros desde la barrera, sin estar atado a
estrategias o al discurso de cada momento. Aunque esto tiene el inconveniente
de que también se me podría achacar ser una especie de librepensador que no
sufre los problemas políticos diarios.
Desde esta retaguardia he
observado con bastante escepticismo la unanimidad de la última Asamblea Federal
de Izquierda Unida, pues la ponencia aprobada de clara oposición a los
recortes, de estar al lado de los desempleados, de oposición a los desahucios,
de apoyo al 15M y al 25S no es creíble. No es creíble porque el discurso a nivel nacional se
contradice con el apoyo que se da al acuerdo de gobierno en la Junta de
Andalucía.
Hace tiempo que la gente
quiere hechos y no palabras. Los hechos y las realidades en Andalucía son
multitud de carteles reivindicativos en guarderías, en centros de día o en
residencias para mayores denunciando que
la Junta de Andalucía no paga. La realidad es que mientras algunas comunidades
autónomas, diputaciones y ayuntamientos buscan las argucias legales para abonar
la paga extra de diciembre de 2012 a los funcionarios, en Andalucía no abonará
absolutamente nada, apoyándose en el “imperativo legal”. La realidad es que los
funcionarios de otras comunidades autónomas cobrarán íntegras las dos pagas
extras el próximo 2013, mientras que en Andalucía la cobraremos con una
reducción en los complementos, la realidad es que en el Servicio Andaluz de
Salud el personal eventual se contrata al 75%, dejando a celadores con solo 850
o 900 euros netos al mes con que mantener su familia, la realidad es que en
Andalucía hay más de un millón de desempleados, la realidad es no se ha vuelto a hablar de la renta
básica que aparece en el Estatuto de Autonomía para las personas que no tienen
ningún ingreso.
En definitiva los hechos y
las realidades son tercos y por ello no es de recibo la actitud intransigente
que mantuvo Cayo Lara con los compañeros de Extremadura, donde por cierto si
abonarán la paga extra a los funcionarios, mientras abraza por el hombro al
compañero Diego Valderas, que apoya todos los recortes del pseudosocialista
Griñán.
Un discurso alternativo no
es creíble si no lo llevas a la práctica allá donde gobiernas. Hace falta que
la gente crea que hay un modelo alternativo práctico, porque si no el discurso
se convierte en palabras vacías cuando llegas al poder.
Prefiero mil veces el
faccionalismo interno, que la unanimidad, si esta división sirve para mantener
y organizar a un sector que siga manteniendo la coherencia, esa coherencia de
los tres diputados de IU-LV-CA que no han votado los recortes presupuestarios
de Griñan. Prefiero mil veces la
visualización de las facciones internas que una unanimidad ficticia con el objetivo de aprovechar el
ronroneo de las encuestas.
Igual que hace dieciocho
años seguimos necesitando un líder del nivel de Julio Anguita que nos
estructure en un discurso coherente, un
discurso que explique las acciones de Sánchez Gordillo, que de coherencia al
sector comunista que no admite los recortes y a los tres diputados díscolos, un
discurso que nos vuelva a posicionar en
la orilla izquierda y no en las alfombras del Palacio de San Telmo.